Ultimas Noticias del 10/12/2008
LA INTIMIDAD DEL LÍDER
Danubio: los secretos y las cábalas
contadas por sus protagonistas
Danubio: los secretos y las cábalas
contadas por sus protagonistas
| Cuentan que todo cambió cuando viajaban en el ómnibus después de un entrenamiento. La mano venía torcida por las sucesivas derrotas, y de pronto los jugadores empezaron a cantar y... volvieron los triunfos, y la punta. "Después de esa serie de derrotas que tuvimos, un día veníamos en el ómnibus después de entrenar en el complejo, y en forma totalmente inesperada el grupo empezó a cantar" cuenta Martín Lasarte, que al recordar aquel momento confiesa: "Yo sentí algo ese día". El capitán del equipo, Esteban Conde, reafirma el comentario que hace su entrenador: "Recuerdo bien ese momento" dice el "Coco", y cuenta cómo fue: "Veníamos del complejo nuevo de Danubio. Se dio así. Los que vamos en el fondo del ómnibus somos los que hacemos las bromas y eso, y empezamos como bromeando y salió un canto muy espontáneo, muy lindo. Parecíamos la hinchada de Danubio en vez de los jugadores de Danubio" Conde cuenta que "eso de cantar se ha prolongado" y confiesa que lo tomaron como cábala: "Porque cada vez que terminamos un partido y llegamos al vestuario, en vez de saludarnos nos ponemos a cantar, y te digo la verdad, se nos pone la piel de gallina a todos". Lasarte también revela que aquel canto espontáneo se ha transformado en una cuestión cabulera: "Es que aquel día en el ómnibus empezaron a cantar todas las canciones de la barra y después lo tomaron como cábala, porque empezaron a venir de nuevo las victorias". Finalmente, el técnico reflexiona sobre ese hecho: "Eso demuestra que tenemos un grupo que quiere perseguir un objetivo. Eso es lo más importante de todo. Si ese grupo no se resquebraja y apronta los partidos que vienen como ha tomado estos últimos que jugó, ojalá podamos tener una alegría al final del campeonato". Los Del Campo casi abandonan el club Aquella batalla campal en Jardines tal vez haya dejado, sin pretenderlo, un saldo positivo. Es que los hermanos Del Campo estaban con ganas de abandonar el club, desgastados por los disgustos que genera nuestro fútbol, pero ese incidente cambió el panorama. Días antes de ese partido con Nacional, se había pactado una reunión para el lunes, en la que dirigentes y allegados a Arturo y Héctor tratarían de convencerlos para que continuaran en el club y dejaran de lado esa idea que rondaba en sus cabezas. Sin embargo, esa reunión quedó en la nada pues los incidentes en Jardines generaron toda una movida en la que los Del Campo salieron en defensa del club. "El fútbol es una diversión, es un hobbie; Danubio es una pasión y es algo a lo cual uno le vuelca todo" comentaba Arturo Del Campo cuando dudaba sobre su continuidad, y agregaba que "llega un momento, y hay ciertas cosas que van haciendo dudar a uno sobre hasta dónde es válido dedicarle tantas horas, tanto tiempo, tener tantos disgustos, tanto estrés, preocupaciones; entonces, a veces es bueno también que haya recambio, e incluso es sano para las instituciones" y concluía adelantando sobre su decisión que "lo vamos a analizar, vamos a ver qué hacemos". También Héctor Del Campo se iría junto con Arturo. "Nosotros estamos en el fútbol por lo que fue nuestro padre, por una obligación" decía Héctor; "pero más que nada por una obligación con la sociedad, con la gente de Jardines del Hipódromo, con la gente de la barriada, con los hinchas de Danubio, por todo lo que le han dado a mi padre en vida, a mi familia. Eso no nos lo saca nadie y vamos a ser siempre los máximos esfuerzos para que Danubio esté en lo más alto". Héctor confiesa que cuando se dio el incidente en Jardines, "justo estábamos analizando ese tema si seguimos o no seguimos; tú sabes que nosotros dejamos mucho y esto te lleva mucha parte de la vida, te lleva salud, porque cuando tú peleás por tus cosas podés pelear de determinada manera y a veces te podés bajar del caballo y descansar un poco. Pero cuando tú peleás por cosas que son de los demás, peleás por gente que tiene muy poco para disfrutar, peleás contra molinos de viento...y bueno, ahí vienen los desgastes grandes, pero son las cosas más lindas para pelear". He ahí el gran detalle. La última frase de Héctor Del Campo es fiel reflejo del sentimiento que experimentaron los hermanos. Andaban con ganas de irse pero aparecieron peleas contra molinos de viento y decidieron quedarse. No era el momento para abandonar a Danubio. Y ahí siguen los Del Campo, dejando hasta su salud por el club, como en el caso de Héctor, que anduvo con problemas aunque ahora cuenta que "mi salud está bien. Quiero agradecerle a toda la gente que siempre estuvo conmigo, a todos los danubianos, que nos hacen vivir estos festejos, que aunque nos cuesten algo de salud, vale mucho más el festejo de esta gente que mi salud". |