miércoles, 17 de diciembre de 2008

martes, 16 de diciembre de 2008

miércoles, 10 de diciembre de 2008

 
Ultimas Noticias del 10/12/2008
LA INTIMIDAD DEL LÍDER
Danubio: los secretos y las cábalas
contadas por sus protagonistas


Cuentan que todo cambió cuando viajaban en el ómnibus después de un entrenamiento. La mano venía torcida por las sucesivas derrotas, y de pronto los jugadores empezaron a cantar y... volvieron los triunfos, y la punta.


"Después de esa serie de derrotas que tuvimos, un día veníamos en el ómnibus después de entrenar en el complejo, y en forma totalmente inesperada el grupo empezó a cantar" cuenta Martín Lasarte, que al recordar aquel momento confiesa: "Yo sentí algo ese día".

El capitán del equipo, Esteban Conde, reafirma el comentario que hace su entrenador: "Recuerdo bien ese momento" dice el "Coco", y cuenta cómo fue: "Veníamos del complejo nuevo de Danubio. Se dio así. Los que vamos en el fondo del ómnibus somos los que hacemos las bromas y eso, y empezamos como bromeando y salió un canto muy espontáneo, muy lindo. Parecíamos la hinchada de Danubio en vez de los jugadores de Danubio"

Conde cuenta que "eso de cantar se ha prolongado" y confiesa que lo tomaron como cábala: "Porque cada vez que terminamos un partido y llegamos al vestuario, en vez de saludarnos nos ponemos a cantar, y te digo la verdad, se nos pone la piel de gallina a todos". Lasarte también revela que aquel canto espontáneo se ha transformado en una cuestión cabulera: "Es que aquel día en el ómnibus empezaron a cantar todas las canciones de la barra y después lo tomaron como cábala, porque empezaron a venir de nuevo las victorias".

Finalmente, el técnico reflexiona sobre ese hecho: "Eso demuestra que tenemos un grupo que quiere perseguir un objetivo. Eso es lo más importante de todo. Si ese grupo no se resquebraja y apronta los partidos que vienen como ha tomado estos últimos que jugó, ojalá podamos tener una alegría al final del campeonato".

Los Del Campo casi abandonan el club

Aquella batalla campal en Jardines tal vez haya dejado, sin pretenderlo, un saldo positivo. Es que los hermanos Del Campo estaban con ganas de abandonar el club, desgastados por los disgustos que genera nuestro fútbol, pero ese incidente cambió el panorama. Días antes de ese partido con Nacional, se había pactado una reunión para el lunes, en la que dirigentes y allegados a Arturo y Héctor tratarían de convencerlos para que continuaran en el club y dejaran de lado esa idea que rondaba en sus cabezas.

Sin embargo, esa reunión quedó en la nada pues los incidentes en Jardines generaron toda una movida en la que los Del Campo salieron en defensa del club.

"El fútbol es una diversión, es un hobbie; Danubio es una pasión y es algo a lo cual uno le vuelca todo" comentaba Arturo Del Campo cuando dudaba sobre su continuidad, y agregaba que "llega un momento, y hay ciertas cosas que van haciendo dudar a uno sobre hasta dónde es válido dedicarle tantas horas, tanto tiempo, tener tantos disgustos, tanto estrés, preocupaciones; entonces, a veces es bueno también que haya recambio, e incluso es sano para las instituciones" y concluía adelantando sobre su decisión que "lo vamos a analizar, vamos a ver qué hacemos".

También Héctor Del Campo se iría junto con Arturo. "Nosotros estamos en el fútbol por lo que fue nuestro padre, por una obligación" decía Héctor; "pero más que nada por una obligación con la sociedad, con la gente de Jardines del Hipódromo, con la gente de la barriada, con los hinchas de Danubio, por todo lo que le han dado a mi padre en vida, a mi familia. Eso no nos lo saca nadie y vamos a ser siempre los máximos esfuerzos para que Danubio esté en lo más alto". Héctor confiesa que cuando se dio el incidente en Jardines, "justo estábamos analizando ese tema si seguimos o no seguimos; tú sabes que nosotros dejamos mucho y esto te lleva mucha parte de la vida, te lleva salud, porque cuando tú peleás por tus cosas podés pelear de determinada manera y a veces te podés bajar del caballo y descansar un poco. Pero cuando tú peleás por cosas que son de los demás, peleás por gente que tiene muy poco para disfrutar, peleás contra molinos de viento...y bueno, ahí vienen los desgastes grandes, pero son las cosas más lindas para pelear".

He ahí el gran detalle. La última frase de Héctor Del Campo es fiel reflejo del sentimiento que experimentaron los hermanos. Andaban con ganas de irse pero aparecieron peleas contra molinos de viento y decidieron quedarse.

No era el momento para abandonar a Danubio. Y ahí siguen los Del Campo, dejando hasta su salud por el club, como en el caso de Héctor, que anduvo con problemas aunque ahora cuenta que "mi salud está bien. Quiero agradecerle a toda la gente que siempre estuvo conmigo, a todos los danubianos, que nos hacen vivir estos festejos, que aunque nos cuesten algo de salud, vale mucho más el festejo de esta gente que mi salud".

 

martes, 9 de diciembre de 2008

 

SCORZA DICE ADIÓS
"Me voy del club pero antes quería
demostrar que yo quiero a Danubio"


ULTIMAS NOTICIAS

 

El cántico de la hinchada "olé, olé, olé, olé, Enzo, Enzo" aún resuena en sus oídos. Scorza vive, por fin, horas felices, luego de tantos tragos amargos.



SE VA. Scorza se va de Danubio al finalizar su contrato a fin de año.
El domingo le tocó entrar y definir el partido a favor de Danubio, rompiendo el 0-0 y mandándose un doblete, cuando en todo el campeonato no había visto acción, y solo en uno de los 11 juegos previos (frente a River) había integrado el banco de suplentes, sin llegar a entrar.

En la semana previa al partido con Bella Vista, la duda de Lasarte era si en el banco estaría Scorza o Baldi, y para su suerte se decidió por el riverense.

SIEMPRE AFUERA

Durante este campeonato, Scorza siempre la miró de afuera y lo máximo había sido estar en el banco ante River. Enzo cuenta que "en esos momentos yo me sentía mal porque entrenaba todos los días pero llegaba el momento y quedaba afuera; entonces eso se hace difícil porque se hace costumbre entrenar y no jugar". El pequeño riverense cuenta que en esos momentos de bajón, sus puntos de apoyo fueron "mis compañeros, porque el grupo que hay en Danubio es bárbaro, y hay mucha unidad, y siempre me decían que no bajara los brazos, y también mi familia, la hinchada y hasta los vecinos que me decían que no bajara la cabeza".

Enzo es de esos pibes del club que en Danubio son adorados y protegidos como nadie. Los hinchas siempre lo pidieron en el equipo y él lo sabe: "sí, es impresionante cómo me apoya la hinchada, siempre fue así conmigo y por eso les agradezco muchísimo".

Sobre la relación con el técnico, Scorza no dejó lugar a ningún tipo de suspicacias: "Martín (Lasarte) siempre fue clarito conmigo y me dijo que tenía que esperar mi oportunidad porque habían llegado jugadores nuevos y andaban bien, y además Danubio iba primero. Yo supe esperar y el domingo creo que me gané un lugar".

EL ADIÓS

-A fin de año termina tu contrato con Danubio y el Grupo Casal ya le adelantó a los dirigentes que te vas del club, vos y también Vönder-pütten.

-Si, es así. La gente del grupo ya me dijo que no sigo; eso es seguro.

-¿Y qué será de tu futuro? ¿Te consiguieron ya un club en el exterior o simplemente te desvinculan de Danubio porque se termina el contrato y después verán si pueden colocarte?

-No puedo decir nada por ahora; si no, vos sabés que te contaría, pero lo único que te puedo decir es que esta semana se puede dar algo y sería para el exterior.

-¿Y no pensás que te faltan minutos en Primera antes de emigrar?

-Capaz que precisamente por eso me quiero ir, porque no he tenido minutos. Quiero asegurar mi futuro, el de mi familia.

-¿Y qué pasa si no sale lo del exterior y Lasarte te asegura que para el próximo torneo te va a tener más en cuenta?

-Ahí no sé. Habría que conversar. Capaz que me quedo, capaz que es mejor, o capaz que no; no sé. Lo que pasa es que si llega a salir lo del exterior hago la diferencia, como se dice, y haría cosas que ahora no puedo, por más que el sueldo que gano en Danubio es bueno, pero vos sabés que el jugador quiere hacer la de él, la diferencia.

-Si se concreta tu ida de Danubio, ¿te vas en buenos términos con el club?

-Sí, sí. Yo sé que la hinchada me apoya y mis compañeros también. Salvo unos pocos hinchas que los contás con los dedos de una mano, que dicen de mí y de Gerardo (Vönder-pütten) cosas como "que se vayan, no quieren al club", cosa que nada que ver. Yo quiero a Danubio.

SENTIMENTAL

-¿Por qué te pusiste a llorar cuando terminó el partido? ¿Sos muy sentimental?

-Lo que pasa es que me saqué de adentro toda esa amargura que tenía, saqué todo, cosas de atrás. Y era una alegría muy grande por haber hecho esos dos goles para el triunfo de Danubio, porque yo quería demostrarle a la gente que yo quiero al club, yo quiero a Danubio y por suerte pude transmitirle eso a la gente.

-¿No te jugó en contra haber llegado con tanta fama siendo tan chico? Porque después te costó afirmarte en Primera. ¿No cargabas con una mochila?

-Capaz que la gente que no me conoce podía pensar cualquier cosa y capaz que todo eso de antes no fue tan bueno, porque pasaban los técnicos y no jugaba. Es difícil.

"De chico era hincha de Peñarol"

Me voy a adelantar a las preguntas que te vamos a hacer los periodistas dentro de unos años. Vos sabés que si te vas al exterior, tal vez en algún momento el Grupo Casal decida traerte a un equipo uruguayo para que hagas fútbol, si es que te toca "comer" banco en Europa. Así ha pasado con el "Pollo" Olivera y tantos otros. Y cada vez que se genera esa noticia le preguntamos al jugador en cuestión, de qué cuadro es hincha.

-Por eso ya te lo pregunto hoy. ¿De qué cuadro eras hincha de chico?

-De chico era de Peñarol, pero después cuando vine a Montevideo me cambié y me hice hincha de Nacional. En serio. Tenía 12 años en ese momento. Pero hoy te digo que ni Peñarol ni Nacional, ahora soy hincha de Danubio, porque estoy en el club desde los 12 años y uno aprende a querer esta camiseta, y además desde las juveniles ya se genera una rivalidad contra Nacional y Peñarol, que les querés ganar siempre. Entonces ya dejás eso de ser hincha. Hoy soy hincha de Danubio.

-¿Y si el Grupo Casal te dice, dentro de unos años, que tenés que venir a jugar a uno de los grandes?

-No hay problemas. No tengo preferencias por ninguno de los dos, así que si mis representantes me traen a uno de esos clubes no pasa nada.

-Y si Danubio también te pretende ¿qué hacés?

-Ahh...ahí preferiría a Danubio. Yo soy hincha de Danubio.